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Argelia, cuando el terrorismo es más de lo que parece

Argelia ha vivido una guerra civil de facto desde que el Frente Islámico de Salvación ganó las primeras elecciones libres de la historia del país.  Desde la salida de los franceses, Argelia había sido gobernada por un régimen de partido único (el FLN) que además estaba y esta dominado por el Ejército, verdadero protagonista de la vida política argelina.

guerra-sucia-habibTras terminar la Guerra Fría, Argelia se vio forzada a establecer algún tipo de sistema electivo que legitimara a ojos de Occidente el régimen. Se estaban preparando grandes negocios con Europa y otros países relativos al gas natural y otros recursos valiosos pero antes había que dar una imagen política mas convincente. Con ese fin probablemente, se plantearon las elecciones para finales de 1991, de las que el FLN se pensaba seguro vencedor. Nada más lejos de la realidad.

En diciembre de 1991, el FIS ganó de forma rotunda la primera vuelta de las elecciones con el 24,54 % de los votos a pesar de que en junio de 1991, el presidente del FIS, Abbassi Madani, y su vicepresidente Ali Belhaj habían sido detenidos. En julio de 1992 serían condenados a 12 años de prisión. El FLN, desgastado por décadas de corrupción rampante y de monopolizar el poder durante casi 30 años, recibió tan sólo el 12,17 % de los votos.

El 11 de enero de 1992, el presidente de la República, Chadli Benyedid, es cesado. El Ejército da un golpe de Estado y toma el control, un control que en realidad nunca había delegado ni perdido. Las elecciones fueron anuladas y se envió a miles de musulmanes que apoyaban al FIS a centros de detención en medio del desierto del Sahara.

El 16 de enero, el Alto Consejo de Seguridad, que únicamente posee funciones consultivas, elige un gobierno interino, el Alto Comité de Estado (ACE) presidido por Mohamde Boudiaf, un ex opositor al régimen y reformista que se había exiliado años atrás y que entonces se le veía como una figura sin relación con la actual cúpula política y militar. Sin embargo, el Ejército sigue siendo el verdadero poder en la sombra. En febrero, el Gobierno continua con la persecución de los dirigentes del FIS y entonces Abdelkader Acchan, sustituto del encarcelado presidente del FIS Abassi, es también detenido. El 8 de febrero se proclama el Estado de emergencia que se prorrogará ’sine die’ durante un año para posteriormente volverse a establecer.

En marzo, el Gobierno ilegaliza el FIS so pretexto de la supuesta vulneración de la ley de partidos políticos. En junio, el presidente Boudiaf es asesinado por un agente de la argelia-estado-mayorseguridad del Estado. Boudiaf es sustituido por Ali Kaki, un ex coronel que ahora pasaba a estar al mando de presidencia colegiada argelina.

A estos dramáticos acontecimientos, le siguio una sucesión de tremendas masacres, asesinatos, desapariciones, encarcelamientos indiscriminados, etc contra partidarios del FIS pero también de forma arbitraria  contra civiles. Durante los próximos años, Argelia se sumergiría en un circulo vicioso de masacres que serían siempre atribuidas al brazo armado del FIS (el Ejército Islamico de Salvación) o a los integristas del GIA.

Llegó un momento en que las victimas de los asesinos, comenzaron a ser frecuentemente brutalmente degolladas. Podría pensarse que la orgía de degollamientos tenía un fin propagandístico nacional (desacreditar a los disidentes y activistas moderados argelinos)  y un fin propagandístico internacional (relacionar la brutalidad con el Islam, estereotipos aún muy presentes en el imaginario colectivo occidental).

Todo esto ocurría mientras desde el Gobierno, ante su nula credibilidad social, se lanza una campaña que promete la transición hacia la democracia, campaña que obtendrá un apoyo ciudadano muy escaso. Se contabiliza que a diario se producen entre 30 y 60 muertes, muertes que son a menudo intelectuales, periodistas, mujeres y civiles. Con el tiempo comenzaron a salir voces discordantes con las noticias “oficiales”. Contaban una historia radicalmente diferente de la cacareada por los medios de comunicación abas-madaniargelinos y occidentales.

La IHRC (Comisión Islámica de los Derechos Humanos) con sede en Londres manifestó, basándose en una serie de artículos aparecidos en diarios británicos, se “ han revelado que los servicios secretos argelinos han masacrado deliberadamente a sus ciudadanos, y han orquestado una campaña de bombas en Francia para desacreditar a los islamistas ”.

El diario The Observer, advirtió también sobre este terrorífico doble juego del que los políticos europeos estaban perfectamente al tanto pues tanto “ parlamentarios europeos y periodistas reciben sobornos periódicamente de las autoridades argelinas “. La IHRC citaba a periodistas como Robert Fisk de The Independent y John Sweeney de The Observer. [1]

Aministia Internacional también se unió a estas voces discordantes y redactó un informe en el que condenaba a la UE por no exigir a las autoridades argelinas el cese de esta situación de terror. Amnistia Internacional se refirió expresamente al uso de la tortura, una practica frecuente y una de cuyas técnicas mas utilizadas, el sifón, consiste en verter sustancias químicas y orina en la boca de prisioneros mediante una tela. Estos hechos han sido confirmados por un gran numero de ex miembros de las Fuerzas Armadas exiliados aportando también evidencias de que el propio Ejército o al menos parte de él y la policía eran los principales responsables de las masacres, torturas, encarcelamientos indiscriminados … y en general del clima de terror.

Aquel terrorismo de Estado no hacia distinciones entre terroristas o civiles. Según las versiones no gubernamentales, los objetivos de aquella guerra no declarada, eran extender el terror entre la población, mas que desmantelar a grupos terroristas. Ese terror, serviría de pretexto al argelia-fuerzas-especialesrégimen para afianzarse en el poder mientras decenas de opositores e intelectuales eran asesinados bajo el sello del integrismo islámico.

No cabe duda que auténticos grupos integristas islámicos cometieron atrocidades pero su escala no llegaría a ser comparable en magnitud a las cometidas por ciertas unidades de élite del Ejército y la inteligencia que seguían ordenes de la propia cúpula militar, la auténtica autoridad política del país. Una vez más los medios de comunicación europeos y estadounidenses volvían a mirar hacia otro lado para encubrir a un nuevo amigo que se unía al club. Se impuso la denuncia del “fanatismo islámico” como causa de todo, un pretexto que no pocas veces sería utilizado desde entonces. Los medios de comunicación españoles lo tuvieron también claro desde el principio.

Había muchos negocios e intereses en juego y la nueva “amenaza islamista” no podía ser desacreditada precisamente en este momento en el que era tan necesario encontrar un nuevo enemigo que reemplazara al antiguo “imperio del Mal”.

La existencia de varios miembros de las Fuerzas Armadas argelinas que se habían exiliado en Europa y que buscaban dar a conocer sus experiencias, no interesó a ningún gran medio a pesar de ser algunos de ellos oficiales o suboficiales del Ejército y de traer consigo pruebas muy habib-souadiaimportantes.

El testimonio de Habid Souabia en su libro “La guerra sucia” unido al de otros miembros del ejército argelino exiliados, pone de manifiesto la magnitud y amplitud de los métodos de terror utilizados por el Estado para aterrorizar a sus ciudadanos creando un pretexto para perpetuar una situación provocada en gran parte por sus propios gobernantes.

“...Saqué el trozo de papel de mi bolsillo para verificar la matrícula: era efectivamente el que había servido para el secuestro del anterior alcalde. En ese momento preciso, el teniente del CMI Abdelkader Belkebich, llamado Abdelhak, que trabajaba con nosotros, así como cuatro oficiales del DRS, se me acercaron. Le interpelé: “¿Los habéis cogido?
¿A quiénes?
A los terroristas que han raptado un ciudadano delante de la estación.
¡Somos nosotros, los terroristas! Ves! ¡Está allí, si quieres verlo, tu ciudadano”, me respondió haciendo una señal con la cabeza en dirección a las celdas.” [2]

FUENTES Y MAS INFORMACION
[1] Nafeez Ahmed – ZNet en español. http://www.ub.es/solidaritat/observatori/esp/argelia/marco.htm?pagina=./analisis/cronologia.htm&marco=frame1.htm
[2] La guerra sucia – Habid Souabia. Ediciones La Decouverte, Paris, 2001. Prólogo de Ferdinando Imposimato

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