






“La Casablanca siempre ha mantenido en secreto el presupuesto de los servicios de espionaje, y los engaños en el presupuesto destinado a la defensa nacional se remontan al Proyecto Manhattan…. En 1997, el entonces senador por Nueva Jersey, Robert Torricelli propuso una enmienda a la Ley de Autorización del Presupuesto de Defensa de 1998, que exigía al Congreso revelar los gastos totales de los servicios de espionaje. Aunque la enmienda no superó la votación, Torricelli consiguió demostrar que los organismos de inteligencia gastan mas que la suma de los productos internos brutos de Corea del Norte, Libia, Iran, e Irak, y lo hacen en nombre del pueblo americano, aunque sin su opinión ni su supervisión“.
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