Tras los resultados devastadores que supuso el uso a gran escala de agente químicos durante la Primera Guerra Mundial, las naciones europeas adoptaron rápidamente para sus arsenales, armas como el gas mostaza, la perita, el fosgeno, el difosgeno o la cloropicrina en la creencia de que supondrían una clara ventaja en todo tipo de conflictos, especialmente en pequeños conflictos o conflictos coloniales.
Ampliamente...