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La guerra química de Alfonso XIII

Tras los resultados devastadores que supuso el uso a gran escala de agentes químicos durante la Primera Guerra Mundial, las naciones europeas adoptaron rápidamente para sus arsenales, armas como el gas mostaza, la perita, el fosgeno, el difosgeno o la cloropicrina en la creencia de que supondrían una clara ventaja en todo tipo de conflictos, especialmente en pequeños conflictos o conflictos coloniales.

Ampliamente conocidos, documentados y estudiados son también los ataques con armas químicas que realizaron los Alfonso_XIIIbritánicos en el actual Irak (años 20) contra “tribus incivilizadas” de árabes, kurdos y “árabes recalcitrantes” (afganos)  (1), los italianos en Etiopía (1935) y en Libia (contra los senusíes) o los japoneses de forma genocida en China contra militares y civiles chinos sin distinción, en la segunda mitad de la década de los años 30 y la primera de los 40.

En 1899, la Conferencia de la Haya había prohibido el empleo de sustancias tóxicas en la guerra. En 1925 nuevamente, dieciséis naciones firmaron el Protocolo de Ginebra por el que se comprometían a no utilizar armas químicas o bacteriológicas. Lloyd George se congratuló por el éxito británico en el bloqueo de este tratado que buscaba proteger a los civiles. El primer ministro “insistió en reservarse el derecho de bombardear a los negros” para proteger los intereses del imperio.

Bastante menos conocido hasta fechas recientes, es el papel que tuvo la España de Alfonso XIII en su propia guerra química en el Rif tras el desastre de Annual contra la revuelta liderada Abdelkrim el Jatabi. Al igual que los británicos, los españoles veían como su fuerza militar era cada vez más limitada que antaño por lo que se decantaron por la “nueva ciencia” de la guerra moderna con el objetivo de mantener sus respectivos imperios.

La campaña española de guerra química en el norte de Marruecos, comenzó tras el fiasco de Annual a principios de la década de los años 20. Heridos en su orgullo mas hondo, el ejército español al igual que sus homólogos italianos, británicos y japoneses, no hicieron distinciones entre civiles e insurgentes.Mohamad_Faragid

Mohamed Faragi, un adolescente que fue testigo y sufrió el mismo los bombardeos químicos, explicó a sus 91 años como “Tiraban algo así como azufre. La gente se quedaba ciega. Su piel se ennegrecía y la perdía. El ganado se hinchaba y después moría. Las plantas se secaban de golpe. Durante semanas no se podía beber el agua de los arroyos. Me decían que el agua estaba envenenada”.  El veneno se quedaba en el agua, en las rocas. Recuerdo a un vecino que pisó una charca envenenada y se derrumbó. ¿Qué íbamos a hacer si teníamos que regar los higos?” (2).

Los franceses con los que los españoles compartían las colonias del norte de África, informaron a su gobierno sobre los estragos producidos por la aviación española. Esta había “dañado gravemente los pueblos rebeldes” gracias al uso de “…bombas de gas lacrimógeno y asfixiantes que causaban estragos entre la pacífica población. Gran número de mujeres y niños han acudido a Tánger para recibir tratamiento médico, y allí su presencia ha provocado lástima entre la población musulmana, así como indignación contra los españoles

Recientemente nuevos estudios han arrojado nuevas luces sobre las infames campañas químicas en el Protectorado español del norte de África.

Es un desgraciado. Además de la locura tiene llagas de iperita (gas mostaza)“, afirmaba un medico militar que trataba a un soldado afectado por los propios gases del ejército español, tras un fallo de calculo en torno a la dirección del viento.  “¡Qué torpeza, tirar gases con viento contrario!”, recoge el informe de aquellos días y que se  descubrió recientemente junto con muchos otros que fueron guardados con gran secretismo.

maniobras_nbqAlfonso XIII se había interesado en estas nuevas armas ya tras la Primera Guerra Mundial y en agosto de 1921, año del desastre de Annual en el que perecieron cerca de 10.000 soldados, este urgió a sus representantes civiles y militares a llegar a un acuerdo con Alemania para la compra de estas armas.

La negociación desembocó en un acuerdo secreto fruto de la colaboración destacada del antiguo jefe del servicio alemán de guerra química, Von Stoltzenberg y por el cual Alemania ofreció cantidades sobrantes de la armamento químico de la Gran Guerra a España. La venta de los agentes químicos se extendió al asesoramiento en cuanto a la fabricación de los mismos.

En 1923 se construye una fábrica para este tipo de armas en La Marañosa, cerca de Madrid, en el municipio de San Martín de La Vega. La nueva “Fábrica Alfonso XIII” permitiría a España abastecer a su ejército con estas nuevas armas sin depender de la situación política del extranjero.

Voces discordantes sobre el uso de estas armas y sobre los incumplimientos reiterados de los diferentes tratados que las prohibían, ya se habían alzado en Inglaterra y en otras naciones. En 1920, el por entonces Secretario de la Guerra Winston Churchill declaró su completa incomprensión hacia los “remilgos sobre el uso de gases”. Churchill, se declaraba “totalmente a favor de usar gases venenosos contra tribus no civilizadas”.

Para Alfonso XIII en 1925 su única prioridad era…exterminar, como se hace con las malas bestias, a los Beni Urriaguel y a las tribus más próximas a Abdelkrim”. “Siempre fui refractario al empleo de los gases asfixiantes contra estos indígenas, pero después de lo que han hecho y de su traidora y falaz conducta [en la batalla de Annual], he de emplearlos con verdadera fruición”, escribió en un telegrama, el 12 de agosto de 1921, el general Dámaso Berenguer, alto comisario español en Tetuán.  Cuatro años después de Annual, Alfonso XIII declaró al agregado militar francés en Madrid, que era necesario continuar con los planes fijados e ignorar las “vanas consideraciones humanitarias” ya que “con la ayuda del más dañino de los gases” se iban a salvar muchas vidas españolas y francesas. (5)

El ejército bombardeó zocos, casas, campos de cultivo, lugares de reunión buscando eliminar la retaguardia. “Los que no murieron se cubrían con un pañuelo, pero esto no era suficiente. A través del pañuelodirectorio_militar_alfonso_XIII respiraban el gas que les quemaba los pulmones, era la peor sustancia de la época”, dice el historiador Sebastian Balfour, catedrático de la London School of Economics y autor del libro Abrazo Mortal. (3)

La campaña militar se extendió entre de 1921 a 1927 y los bombardeos químicos se generalizaron hasta que finalmente la revuelta quedó sofocada, no sin antes acabar con la vida de miles de victimas inocentes y afectar a otras tantas miles y al propio entorno natural que quedó parcialmente contaminado.

El agua quedó en buena parte afectada, lo cual siguió causando la muerte de numerosos civiles, tiempo después de la retirada española. Otros quedaron afectados por diversos tipos de afecciones, como consecuencia de la exposición parcial a estos agentes, desembocando frecuentemente en cánceres. En la actualidad, las enfermedades de origen oncológico están aún muy extendidas por el territorio.

Según Juan Pando, los informes de la época hablan de cómo las propiastropas españolas sufrieron casi tantas bajas de iperitados como las rifeñas, y los partes oficiales son bien explícitos, con nombres y apellidos de los españoles gaseados”, lo que vendría a confirmar la tesis del uso a gran escala de dichos agentes químicos.

En febrero de 2007, los grupos parlamentarios del PP y PSOE, bloquearon una proposición no de ley para ofrecer compensaciones económicas a los afectados y a realizar una declaración de “perdón”. Además, se proponía que el Gobierno ayudara a los hospitales de Nador y Alhucemas con unidades oncológicas.

Jorge Fernández Díaz, diputado del PP, ridiculizó la petición declarando que “Cuando los ciudadanos lean que en el Congreso hemos estado hablando del Rif, no sabrán si nos referimos al Hotel Ritz” (6). Por su parte, el diputado del 1265885800PSOE, José Luis Galache, afirmó que no se ha podido establecer una relación causa – efecto entre los bombardeos químicos y el amplio número de afectados por tumores en el Rif.

Tras la campaña, España busco al igual que hicieron otras naciones, envolver sus acciones pasadas en el más completo secretismo puesto que cualquiera en su sano juicio no aprobaría las medidas que se tomaron e incluso podría ser motivo de vergüenza para el tan frecuentemente cacareado honor del militar. Ello provocó que hasta hace apenas unos años, practicamente no se tuvieran información oficial de primera mano sobre la campaña química de Alfonso XIII en Marruecos.

Y es que el secretismo en este tipo de asuntos, es una norma que no entiende de fronteras ni colores políticos. El propio John Major ordenó en su día,  eliminar todas las pruebas de la oficina del registro público sobre la guerra química que los británicos llevaron a cabo en los años 20 en Oriente Medio y Afganistán (4).

FUENTES Y MAS INFORMACION

  • (1, 4) Winston Churchill como Secretario de las Colonias, autorizó el uso de agentes químicos, principalmente gas mostaza contra la rebelión árabe – kurda de 1920. El nuevo humanismo militar: las lecciones de Kosovo
    Escrito por Noam Chomsky,Bertha Ruíz de la Concha. Páginas 78 y 79.
  • (5) El discurso del Enemigo. Militarismo y etnocentrismo. Fernando Hernández Holgado Lunes,7 de noviembre de 2005. Capítulo cuarto del libro de Fernando Hernández Holgado: “Miseria del Militarismo. Una Crítica del Discurso de la Guerra” que Tortuga está ofreciendo de forma íntegra los lunes.
  • (2, 3) Crímenes de guerra en el nombre de España. http://www.publico.es/internacional/026160/crimenes/guerra/nombre/espana
  • España debe pedir perdon, al rif y al mundo.
  • Documental ‘Arrash’ (Veneno), dirigido por el español Javier Rada y el marroquí Tarik el Idrissi.
  • (6) Europa Press.
  • De haber vencido Abd el-Krim al colonialismo, Franco no hubiera podido alzarse en julio de 1936. http://es.globedia.com/haber-vencido-abd-krim-colonialismo-franco-hubiera-podido-alzarse-1936
  • Armas químicas en la Guerra del Rif. http://es.wikipedia.org/wiki/Armas_qu%C3%ADmicas_en_la_Guerra_del_Rif
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