






George Kennan fué un diplomático y consejero estadounidense que adquirió rango de autoridad durante su mandato como primer director del Equipo de Planeamiento Político del Departamento de Estado a fines de la década de 1940.
Kennan fue el responsable intelectual de la doctrina Truman así como de la política
estadounidense que se denominó contención (de la URSS). Fué discipulo del conocido como “teólogo del sistema” Reinhold Niebuhr que junto con otro peso pesado, Hans Morgenthau, eran la cabeza visible de la corriente ideológica del establishment conocido como “realismo político americano”.
En 1946, Kennan envía (bajo el seudónimo de X) el conocido como Telegrama Largo (que caló hondo en todos los ámbitos políticos de Washington) y un año después, en 1947, escribe el artículo Las fuentes del comportamiento soviético. En ambos se deja bien claro que el régimen soviético tiene carácter expansionista por naturaleza y que su influencia ha de ser contenida dentro de las áreas de importancia estratégica de Estados Unidos.
El fue el principal artífice de la estrategia de la contención de la Unión Soviética. “Una política de contención, elaborada para hacer frente a los rusos con una fuerza contraria e inalterable en cada sitio donde veamos señales de su intervención en los intereses de un mundo pacífico y estable“. Esta estrategia geopolítica se terminaría convirtiendo en doctrina durante toda la Guerra Fría.
En 1947, escribe que Estados Unidos es “…una potencia sola y amenazada en el mundo. Nuestros amigos se han agotado y han sacrificado su potencial en la causa común. Fuera de ellos -fuera del círculo de quienes comparten nuestra lengua y tradiciones-, nos enfrentamos con un mundo hostil, resentido en el mejor de los casos. Una parte de este mundo está subyugado al servicio de una gran fuerza política que busca nuestra destrucción. El resto es por naturaleza celoso de nuestra abundancia natural, ignora o menosprecia los valores de nuestra vida nacional y se muestra escéptico respecto a nuestra capacidad para gobernar nuestro propio destino y hacer frente a las responsabilidades de la grandeza nacional”. (George Kennan, 1947)
Kennan fué también responsable en gran parte de la estrategia del Plan Marshall, plan que
se encuadraba dentro de la política antisoviética de la “contención”. Sin embargo, no pasó mucho tiempo hasta que el propio planificador de la “contención”, comenzó a criticar las mismas políticas que el había ayudado fervientemente a establecer y para 1948 comenzó a ser partidario de negociar con la URSS.
Su propuesta no encontró partidarios en la administración Truman y su influencia comenzó a decaer hasta que Dean Acheson fué nombrado Secretario de Estado en 1949. Acheson era un fiel partidario de unos Estados Unidos militaristas lo que llevó a Kennan finalmente a abandonar el Departamento de Estado en 1950.
A pesar de este cambio en su pensamiento y de su salida del Departamento de Estado, Kennan siguió siendo un acérrimo partidario del imperialismo estadounidense que el criticaba en su versión soviética. En una de sus citas más conocidas, afirma de forma fría y calculadoramente : “Tenemos alrededor del 50% de la riqueza mundial pero sólo un 6,3% de la población… La tarea realmente importante para el próximo periodo es elaborar un modelo de relaciones que nos permita mantener esta posición de desigualdad… Para conseguirlo tenemos que prescindir de todo tipo de sentimentalismos y utopías; nuestra atención tiene que centrarse en nuestros intereses nacionales mas inmediatos. Debemos dejar de hablar de objetivos vagos e irreales como los derechos humanos, el aumento de la calidad de vida y la democratización. No esta lejos el día en que tengamos que batirnos por conceptos realmente importantes”.
De Keenan también es la cita de 1948 en la que exponía que, “Ocasionalmente, [las Naciones Unidas] sirvieron para un objetivo útil. Pero a la larga han creado más problemas que los que han resuelto y han llevado a una dispersión de nuestros esfuerzos diplomáticos. Y en nuestros esfuerzos para utilizar la mayoría en Naciones Unidas para propósitos políticos importantes, estamos jugando con un arma peligrosa que algún día puede volverse contra nosotros mismos. Es una situación que justifica por nuestra parte estudios y previsiones cuidadosos.”
Tras su retirada de alta política continuó siendo un pensador muy reconocido hasta su muerte en 2005.